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1 de mayo de 2026 / La única lucha que se pierde es la que no aprende del pasado

  • 29 abr 2018
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 1 may

(...) así como no pueden reeditarse las gestas flamígeras del anarcosindicalismo de fines de siglo XIX (aunque muertos en enfrentamientos siempre podrá haber lamentablemente), tampoco será posible ni suficiente refundar el peronismo de reparto e inclusión social que se derrumbó en 2015, y no por la corrupción sino por sus contradicciones internas.


¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar. Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos."
Jorge Engel (Sindicalista asesinado el 11 de noviembre de 1887 por orden de la justicia burguesa de Chicago).

Los empresarios americanos de fines de siglo XX, donde ya se desplegaba el primer esplendor del capitalismo fabril en América, ganaban fortunas y -como bien definía uno de los mártires de Chicago (Illinois), Albert Parsons- eran multimillonarios. La justicia era quien garantizaba la arquitectura legal del capitalismo de explotación en Estados Unidos, castigando con la muerte a quienes osaban atacar la piedra basal del sistema, la propiedad privada de los medios de producción y el derecho indiscutible de los millonarios americanos de apropiarse de los excedentes económicos que generaba el trabajo en condiciones esclavizantes. La policía estatal y la privada (los pinkerton) contratados por las patronales eran fuerza de choque combinada contra la toma u ocupación de las fábricas y produjeron cientos de heridos y muertos reprimiendo manifestaciones obreras, llenaron las cárceles de trabajadores y luchadores sociales en cumplimiento de la Ley Marcial, con que la burguesía aterrorizada pretendió castigar de manera ejemplar al sindicalismo anticapitalista. Finalmente el estado de Illinois, personalizado en el gobernador Richard James Oglesby, avaló todos los atropellos y crímenes y ordenó cerrar el periódico Arbeiter Zeitung, previo arresto de todo su equipo de redacción e imprenta. Todos ellos sindicalizados en la IWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador).


Empresarios que ganaban muchísimo dinero pero querían más (mucho nunca es suficiente); justicia adicta a los millonarios del país, fallando sistemáticamente en su favor; un gobierno avalando el despojo sistemático de los más desposeídos y una brutal concentración y transferencia de recursos desde los trabajadores hacia los propietarios burgueses (industriales y comerciantes) y poniendo la policía a reprimir sin límite alguno para custodiar privilegios de clase. Pasaron 131 años y –otra vez parafraseando a otro de los mártires, Adolf Fischer- la historia se repite. O se empeña en persistencias lamentables para los trabajadores y desocupados, en nuestro país y en casi todo el planeta donde campea el capitalismo retrasado y sin sentimientos (porque para la Iglesia Católica en su versión social e inclusiva existe un capitalismo mejor, más humano y con una lógica de renta y reparto fifty & fifty). Esquema de extraordinario parecido con el que actualmente domina la escena política y económica de la República Unida de la Soja, el Trigo, los Hidrocarburos y las Finanzas (RUSTHF). El presidente Macri ata salarios a una pauta del 15% con inflación estimada en 25 por lo menos, envía al parlamento un mega proyecto de reforma laboral destinado a flexibilizar contrataciones basura y abaratar despidos (con una Ley de Prevención de enfermedades y accidentes laborales no menos dañina), se asfixia medios opositores retirando pauta o encarcelando a sus dueños por las mismas razones que deberían estar presos tipos como Bartolomé Mitre III, según datos del INDEC amarillo el 75% de los nuevos puestos de trabajo creados son monotributistas y (otra casualidad por cierto!) la Corte Suprema de Justicia falla (como casi siempre) que los monotributistas no son empleados con plenos derechos y desliga a las empresas de casi toda responsabilidad sobre ellos.


La lógica es la misma que hace 131 años y acaso desde el origen del sistema que enterró al feudalismo para modernizar las condiciones de esclavitud: bajar la participación de los salarios de los trabajadores en la disputa por la renta, favoreciendo la concentración de riquezas y derechos del verdadero poder en este y cualquier país, incluso pasándose por el forro la Constitución Nacional y la división de poderes republicana que en ella es letra muerta.


Si alterásemos en dos palabras (un país nada menos y una fecha) una de las frases de uno de los impresores del Arbeiter y también condenado a muerte, George Engel, obtendríamos otro aval que demuestra la persistencia de ciertas condiciones de injusticia social, de rasgos constitutivos del sistema de complicidades de estos regímenes de expoliación y de sus resultados:


Aquí también, en esta “República libre”, en el país más rico de la tierra, hay muchos obreros que no tienen lugar en el banquete de la vida y que como parias sociales arrastran una vida miserable. Aquí he visto a seres humanos buscando con qué alimentarse en los montones de basura de las calles [...] “Cuando en 2015 vine desde Filadelfia a este país, creí que iba a hallar más fácilmente medios de vida aquí, en Argentina, que en aquella ciudad, donde me resultaba imposible vivir por más tiempo. Por mi desilusión fue completa. Entonces comprendía que para el obrero no hay diferencia entre Nueva York, Filadelfia y Chicago, así como no lo hay entre Alemania y esta tan ponderada república”.


Y a pocos días del bicentenario del nacimiento de Carlitos Marx, el pensador que quiso cambiar el mundo además de interpretarlo, suscribamos a Sartre como última cita, el intelectual que no renegó del marxismo ni de Marx incluso revisándolo: “el marxismo es la única filosofía viva de nuestro tiempo porque no han sido superadas sus condiciones de existencia”. Y es cierto, pero como escribimos situados en tiempo y espacio y Juan Pablo el virolo no conoció al peronismo (y acaso tampoco lo hubiese comprendido ni celebrado), nos animamos a meterle mano para indignación de marxistas ortodoxos y troskos unabombers: un milico obrerista y políticamente brillante vino a demostrar que -en Argentina al menos- para garantizar ocho horas de labor, vacaciones pagas, aguinaldo, cultura y recreación y reparto de la riqueza que permitiese movilidad social ascendente al proletariado, convirtiéndolo en clase media con superiores niveles de acumulación y consumo, con el PERONISMO alcanza (cierto es que no suele alentar milicias obreras y no sabe qué hacer con las demandas de segunda prioridad de las clases medias que genera). Tanto es así que también constituye –más allá de su burocracia aparatosa, la cajita infeliz del partido y la insuficiencia del sello- una ideología y una filosofía vivas, un campo de disputa y herramienta de transformación vigentes, pues no se han superado las injusticias que le dieron origen, más bien se han agravado (y con la colaboración de muchos peronistas, para complejizar el análisis). En este punto y sólo como humorada trágica repasemos un fallido acertado del querido Oscar Lamberto, un brillante pensador y burócrata antiperonista que Pichetto hizo nombrar Auditor General de la Nazión: “el peronismo vivirá mientras haya pobres en este país y nosotros nos encargaremos de que siga habiéndolos”. Ah, por si alguno se ofendió con la calificación de Lamberto: no fue un error y no se molesten en sacar el carnet de afiliación. Existe el peronismo antiperonista, el peronismo gorila y acaso el peronismo sin doctrina, moral ni ética, a la Groucho Marx: “estos sin mis principios, si no le gustan, tengo otros”.


Pero de efemérides y actualidad estábamos. En la persistencia de un esquema de explotación que se lleva a patadas con la democracia y la justicia social. En que los que –vía estado de bienestar y keynesiasimo mediante- le encontraron la vuelta al capitalismo para abortar la utopía marxista del proletariado enterrador de la burguesía, para cambiarlo por el proletariado “tradeunionista”, negociador y organizado para disputar condiciones y renta de trabajo, dejaron escapar una década de oportunidades para refundar Latinoamérica y –al igual que Perón en el 55- se chocaron con el límite que le imprime a los nacionalismos populares dejar intactos los privilegios de clase, las instituciones con que blinda sus posiciones la burguesía, que en este país no tiene ni un proyecto nacional, ni esqueleto, ni huevos.


Estamos en esto de conmemorar un día que -además del duelo o el justo rescate de la gesta heroica de los mártires de Chicago- debería servir para iluminar el tablero político y económico del presente, repensar el tipo de contradicciones que debería soportar un frente con vocación de mayorías y de triunfo en 2019, pues está clarísimo que no alcanza con esperar que CAMBIEMOS haga lo único que sabe hacer: ajustar duro y sin pausa, desmontar impiadosamente el precario estado de bienestar peronista (o kirchnerista que es LO MISMO decir). Porque así como no pueden reeditarse las gestas flamígeras del anarcosindicalismo de fines de siglo XIX (muertos en enfrentamientos siempre podrá haber lamentablemente), tampoco será posible ni suficiente refundar el peronismo de reparto e inclusión social que se derrumbó en 2015, y no por la corrupción sino por sus contradicciones internas.


Alguna vez las izquierdas del mundo y de éste país en particular (populismos plenamente incluidos en la definición) aprenderán alguna lección y entonces tendrán más fechas felices que amargas para conmemorar. Tendrán más próceres que mártires, más revoluciones duraderas que anomalías excepcionales y sobre todo…más vivos que muertos.





 
 
 

4 comentarios


rosamariamarcuzzi
rosamariamarcuzzi
30 abr 2018

Sí, muy bien lo decis, atreverse a pensar algo más audaz y superador que la redistribución basada en aumento de salarios y politicas sociales de bienestar. Y tal vez sin dar nombres pomposos ir construyendo, hay muchos frentes, soberanía alimentaria, energética, .... en fin.... organizarse políticamente.

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Javier Gatti
Javier Gatti
29 abr 2018

NATANSON tiene razón, esta derecha si no es nueva es al menos desopilante: acabo de escuchar en C5N a un economista de CAMBIEMOS, Nicolás Salvatore, decir lo siguiente: que el capitalismo es aquí o en Alemania tremendamente injusto es totalmente cierto, no le echemos la culpa a MACRI. Le faltó decir que es lo que hay y reducir daños es lo más que puede hacerse. Es maravilloso.

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Javier Gatti
Javier Gatti
29 abr 2018

Hola Rosa, gusto de leerte siempre! Lo sabes, hace rato pienso y digo que el neokeynesianismo en Dinamarca o Suecia, donde el Estado de Bienestar capitalista es una realidad culturalmente consolidada y el Estado y los poderes económicos poseen un proyecto compartido, puede ser un punto de llegada, administrando crisis y conflictividades en ese marco. Aquí, el peronismo de reparto e inclusión siempre se estrola contra la misma pared, los dueños del país (que sólo tienen un proyecto de enriquecimiento ilimitado y corporativo) le prestan al país por uno o dos mandatos -si es que no pueden evitarlo y durante los cuales se siguen enriqueciendo y extorsionando a los estados populistas- para luego retomar las riendas con golpes duros, blandos…


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rosamariamarcuzzi
rosamariamarcuzzi
29 abr 2018

Hola Javier, muchas gracias por tu artículo sobre los trabajadores. Y un sistema económico capitalista gobernado por los trabajadores no estaría mal, una versión más reformista que la llevada adelante por Lula y en la historia argentina por el Justicialismo. La experiencia de colectivización soviética no parece que haya sido más "emancipadora" que el mercado norteamericano, por cierto, para contraponer bloques que han partido al mundo.

Y el tema musical de regalo para tus ex- oyentes, ahora lectores...... más o menos.... rock pesado.... prefiero a Pappo con su tema "mi vieja es lo más grande"...

Saludos desde el litoral!

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